viernes, 21 de mayo de 2021

Fuego contra fuego

 

Hace más de veinte años escribí mi novela "El Secreto del Dragón - La revelación de los Sacros Papiros", con base en el conflicto Israel-Palestina. Tristemente, los conflictos no han cesado desde que en 1947 la ONU parte el territorio Palestino en dos estados ante la salida de Inglaterra de esas tierras, resolución que fue rechazada por los estados árabes.

Una larga lista de guerras y conflictos, en medio de algunos acuerdos infructuosos, han marcado esta zona del Medio Oriente: La Guerra de los Seis Días, en 1967, es la más emblemática de estas guerras.

En 1948 se instaura el estado de Israel, y la Liga Árabe intenta la invasión del recién creado país.

La OLP (Organización para la Liberación de Palestina) es creada en 1974 que buscaba la aniquilación total del estado de Israel.

En 1987 el grupo terrorista Hamas nace para controlar la franja de Gaza. Esta organización nace a raíz de que la OLP tiene acercamientos diplomáticos con el gobierno israelita, con lo que no está de acuerdo.

La Intifada inicia en el 2000 a raíz del asesinato de seis jóvenes palestinos abatidos por la policía israelí.

El actual presidente de Israel, Benjamín Netanyahu, ha promovido la construcción de más asentamientos judíos en Gaza desde 2013, al tiempo de acusar a Hamas de haber asesinado a tres jóvenes israelitas.

En días recientes, la conflagración se ha recrudecido, pagando por ello, como siempre, los inocentes.

Los fundamentos de mi novela “El Secreto del Dragón” es muy simple: a lo largo de los siglos, la humanidad parece ser una raza de dragones que desde su aparición en esta Tierra, no ha dejado lanzarse fuego unos contra otros. Más aún; en nuestro diario devenir nos lanzamos fuego con nuestras palabras y silencios, con nuestras acciones y omisiones, contra propios y extraños.

Muchos de los conflictos que ahora se libran son heredados, y muchos de los combatientes no saben por qué lo hacen. Es por eso que esta novela tiene esta dedicatoria:

“A los jóvenes del mundo que empuñan un arma sin saber por qué”


Si crees que los dragones no existen, sólo mírate al espejo.



sábado, 15 de mayo de 2021

Al maestro con cariño

 Recordando a muchos de mis maestros que forjaron mi carácter, y me enseñaron, más que ciencia e historia, a pensar.

Un abrazo a todos ellos



Those school girl days
Of telling tales
And biting nails are gone
But in my mind
I know they will still live on and on
But how do you thank someone
Who has taken you from crayons to perfume
It isn't easy, but I'll try

If you wanted the sky I'd write across the sky in letters
That would soar a thousand feet high
To Sir, with love

The time has come
For closing books
And long last looks must end
And as I leave
I know that I am leaving my best friend
A friend who taught me right from wrong
And weak from strong
That's a lot to learn
What, what can I give you in return?

If you wanted the moon I'd try to make a star
But I would rather you let me give my heart
To Sir, with love


Esos días de colegiala
De contar cuentos
Y morderse las uñas se han ido
Pero en mi mente
Sé que todavía vivirán y seguirán
Pero como agradecerle a alguien
¿Quién te ha llevado de crayones a perfume?
No es fácil, pero lo intentaré

Si quisieras el cielo, escribiría en el cielo en letras
Eso se elevaría mil pies de altura
Para el señor, con cariño

El tiempo ha llegado
Para cerrar libros
Y las últimas miradas deben terminar
Y como me voy
Sé que me voy de mi mejor amigo
Un amigo que me enseñó lo correcto de lo incorrecto
Y débil de fuerte
Eso es mucho que aprender
¿Qué, qué puedo darte a cambio?

Si quisieras la luna, trataría de hacer una estrella
Pero prefiero que me dejes dar mi corazón
Para el señor, con cariño

traducción automática víaRevisar la traducción



lunes, 10 de mayo de 2021

Día de las Madres

“El amor de una madre por un hijo no se puede comparar con ninguna otra cosa en el mundo. No conoce ley ni piedad; se atreve a todo y aplasta cuanto se le opone.”

Agatha Christie

 

  Uno de los relatos que más me han impactado es “No sin mi hija” de Betty Mahmoody y William Hoffer, en la que Betty narra su secuestro y cruel confinamiento en Irán a manos de su propio esposo. Es un relato que nos muestra, de manera conmovedora, el espíritu indomable de una mujer que busca su libertad a cualquier precio pero, más aún, del amor inconmensurable de una madre por su hija. El título de la obra habla por sí mismo. Ella está dispuesta a todo para recuperar su libertad, incluso a morir en el intento, pero no lo hará sin su hija.

   En 1905 Anna Jarvis quiso rendirle homenaje a su madre —que el 9 de mayo de ese mismo año falleció— para quedarse como el día de hacerle los honores no sólo a su madre, si no a todas las del mundo.

  El 8 de mayo de 1914, el presidente Woodrow Wilson decretó que el Día de las Madres se celebraría en Estados Unidos el segundo domingo de cada mayo. La idea pasó a Europa, y casi 40 países en todo el mundo iniciaron las celebraciones.

  El reconocimiento del Día de las Madres en México comenzó en 1922, cuando el periodista Rafael Alducin escribió un artículo en el que abogaba por la celebración del Día de la Madre.

  La máxima figura materna, al margen de dogmas o sofismas,  es sin duda la Virgen María.

  En Juan 1:14 se anuncia un singular acontecimiento que da pie a la génesis de la religión cristiana:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”

  Es prácticamente inconcebible para los simples mortales que el Verbo, es decir la palabra, se convierta en carne. El Verbo es Dios mismo y la Carne es Jesucristo.

  Esa incapacidad de comprender lo que Juan nos dice, se aplica igual para los varones que nunca, jamás, podremos experimentar lo que una mujer es capaz. Por decirlo así, somos tan sólo el labrador que deposita una semilla en el vientre de una mujer. En cambio, ella es la tierra en la que se gestan los frutos más nobles; un universo en el que florecen las mayores maravillas de la Creación: La Vida y El Amor.

  En Lucas 1:30 se da cuenta del mayor milagro de la vida, al margen de la resurrección de Jesús:

“Sábete que has de concebir en tu seno, y parirás a un hijo a quien pondrás por nombre Jesús.”


   Pienso que todas las madres del mundo han dado a luz a un hijo o hija en quienes se manifiesta y refleja la voluntad de Dios en nuestra humanidad.

  Desgraciadamente, hay madres que no se incluyen ellas mismas en el círculo de amor y protección: mujeres que han cometido filicidio (del latín filius: hijo), es decir, que han matado a un hijo. Pero son casos relativamente escasos que son motivados por trastornos mentales, abuso de sustancias como las drogas y el alcohol, problemas socioeconómicos severos o incluso por venganza o simplemente por no haber deseado concebir a su hijo. Sin embargo, cualquiera que sea la motivación que una madre tenga para matar a su hijo la podríamos considerar como contra natura.

  Existen adjetivos como viuda y huérfano, pero no existe uno para definir la pérdida de un hijo.

  En 2017, la Federación Española de Padres de Niños con Cáncer le ha pedido a la Real Academia Española que acepte el término “huérfilo” para tratar de definir un dolor que no tiene nombre. Yo mismo he experimentado este dolor cuando perdí a mi hijastra. Pero el dolor que experimentó mi esposa con dicha pérdida es simple y sencillamente incomparable.

  Sin embargo, aún debatimos el asunto del aborto. Las mujeres que apoyan esta práctica (Pro aborto legal), aducen su derecho de decidir sobre su cuerpo, su libertad reproductiva y sexualidad, sin considerar que el ser que llevan en su vientre no es parte de su propio cuerpo y que dicho ser tiene derecho a la vida.


 Cada cual tiene su propia opinión al respecto desde su particular punto de vista.

  Más allá de arreglos florales, de fiestas y reuniones para festejar este día, es nuestro deber honrar a nuestra madre en todo momento; un acto natural que no tendría que ser inducido por la publicidad y la mercadotecnia para conmemorarla en un día en particular, sino por un sentimiento de profundo agradecimiento por todo lo que ella nos da y nos ha dado. 

Debemos honrarla todos los días; todo el tiempo.

   En este día, personalmente recuerdo a varias madres que han sido dignas de mi más profunda admiración, adoración y respeto: mi madre, mi hija y su madre, mi esposa y mi hijastra así como mis hermanas; seres divinos que me regalaron ya sea el don de mi propia vida o bien la de personas maravillosas como mis hermanos y mis nietos. Por supuesto que me es imposible olvidar a mis abuelas, mis tías, mis primas, mis sobrinas, mis suegras y mis amigas.

   Les deseo a todas las madres de la Tierra que sean eternamente felices, y a todos los hombres del mundo les pido; les exijo que devuelvan ese amor con todo el respeto, amor y protección que ellas merecen.

  No debemos olvidar que todos, incluyendo al mismo Jesucristo, fuimos concebidos por una mujer: nuestra madre.


viernes, 7 de mayo de 2021

¿Quieres un milagro?

 En la teología cristiana, se llama milagro a un suceso sensible, trascendente y científicamente inexplicable que se produce por intervención divina y que forma parte asimismo de una revelación.

 Durante siglos, los milagros han maravillado a la humanidad. En las tradiciones judeo-cristianas y en el islam, son las que más han reportado semejantes portentos.

 En el judaísmo, las diez plagas de Moisés son tal vez el mejor ejemplo del portento de Dios obrando a través del profeta, que se narran en el libro del Éxodo.

 En el Islam los milagros de Jesús se produjeron con el permiso de Alá. Inclusive, la concepción de María siendo virgen es plenamente aceptada en el Sagrado Corán, aunque se considera a Jesús como enviado y profeta de Alá y, al mismo tiempo, precursor de Mahoma. Jesús es citado en el sagrado texto veinticinco veces, más que el mismo Mahoma.

 Y ni hablar de los milagros de Jesús; desde devolver la vista a los ciegos, la movilidad al paralítico y la vida a Lázaro, sin mencionar su propia resurrección.


 Pero fue el mismo Jesús quien nos mostró los milagros que a diario nos suceden sin que le demos el debido mérito. En Mateo 6:26-33 lo hace notar:

 26: Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

27: ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

28: Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan.

29 Pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

 ¿Acaso no es todo esto un milagro en sí mismo? ¿No es nuestra propia vida un milagro?

 No lo vemos de esta forma porque todo lo damos por sentado; como hechos inmutables y perdurables.

 Pero regresemos a la definición original: "…forma parte asimismo de una revelación."

 ¿Qué es esta revelación? ¿Qué significa?

 Una revelación es el acceso a una verdad secreta u oculta; una información que sólo se le otorga o concede a personas elegidas por la divinidad con el ánimo de propagarla. El libro de Las Revelaciones o Apocalipsis de San Juan de Patmos es la más famosa.

 Pero, ¿no se nos ha revelado ante nuestros ojos el mayor milagro de la creación?

 En nuestro diario devenir; en la cotidianidad de nuestras vidas, estamos constantemente buscando milagros; eventos extraordinarios que nos concedan una mejor vida: ganar la lotería, hacer un negocio jugoso u obtener un mejor puesto de trabajo.

 Pero nadie, nunca, ha ganado la lotería sin comprar un billete. Tampoco nadie ha progresado en los negocios o en su empleo sin trabajar, en el entendido de que esto se hace dentro del marco de las leyes.

 Si quieres que el árbol que has sembrado crezca y brinde sus frutos, debes atender sus necesidades de manera constante y disciplinada.

 ¿Quieres un milagro? Entonces, sé tú mismo el milagro.